Name:  H. Benitez


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Subject:   El valor de la novela de Hugo Posar


Message:   Cuando la Nieve Cala el Alma es una reminiscencia de nuestra cultura. La calidad de la escritura; los detalles; las épocas y los momentos, nos hacen recordar al tipo de escritura de Gabriel García Márquez. Hugo Posar ha plasmado en novela, lo que muchos anhelarían retratar en arte. Como miembro de grupos académicos, sugiero que esta obra sea utilizada como lectura mandatoria para todos aquellos que aprecian la literatura actual. No basta recomendar la obra…es necesario introducirla formalmente en los estamentos educativos para integrar el valor de la literatura en la vida cotidiana de aquellos que apenas surgen. Felicitaciones Hugo Posar! Esperamos tu próxima novela.


H. Benitez

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En esta ocasión quiero dedicar unas lineas a comentar acerca de un fenómeno que lanzó la literatura en lengua española de nuestro continente a proyectarse a nivel internacional, a mediados del siglo XX.


El boom en la literatura latinoamericana es un tema que desde su inicio, y a  lo largo de los años, ha estado rodeado de muchos matices, con partidarios y detractores, en el que no hay un punto de vista unitario por parte de los teóricos.

Comenzando diremos, como es sabido, que el nombre del fenómeno, dado por onomatopeya de la palabra “explosión”, no es suficiente para situarlo en un contexto  específico determinado. Mayra Herra traduce del diccionario Oxford que el término en inglés representa “el lanzamiento efectivo de algo en el mercado o la atención pública” (Herra, 1989: 10), hecho que, por un lado, puede llevar a sobredimensionar el suceso,  o por el otro, inclinar el pensamiento del lector hacia una concepción más simplista y comercial que académica, dejando de lado el tejido político, ideológico y artístico que subyace en el suceso mismo.

Aunque la mayor parte de la crítica lo ubica históricamente en las décadas del sesenta y setenta del siglo XX, para José Donoso, en su Historia personal del boom, a pesar de poner en duda la ocurrencia del fenómeno en un comienzo, el desarrollo del boom tiene tres momentos decisivos: la publicación de La región más transparente de Carlos Fuentes (1958), La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa (1963), y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez (1967). Sin embargo, en su misma opinión, la novela latinoamericana fue proyectada al mundo entero definitivamente a partir de la apoteósica valoración de Cien años de soledad. No obstante, se considera dentro del grupo del boom a otros autores trascendentes como Sábato, Cortázar, Asturias, Rulfo, Roa Bastos, según diferentes referencias.

En términos de unidad conceptual, para algunos no posee en sí mismo características suficientemente definidas para situarlo dentro de una tendencia o escuela literaria, ni dentro de alguno de los –ismos en particular. Para ciertos autores, su única seña de identidad es el idioma y la procedencia geográfica de sus escritores; no obstante tales opiniones, habrá de señalarse que, como característica común entre los referidos novelistas, asimilaron las innovaciones técnicas desarrolladas en la novela a lo largo del siglo XX.   De hecho, a los ojos de un grupo mayoritario de la crítica, fue un suceso de marcada trascendencia en la literatura mundial que tuvo, en sus autores, un éxito repentino.

Entre los temas inspiradores durante este periodo se puede referir la particular situación política de los países de América Latina de entonces, que para algunos examinadores fue quizá el primer punto de encuentro emocional de varios de dichos escritores, aunque luego algunos tomaran posiciones divergentes. La magia subyacente en la vida cotidiana de los pueblos latinoamericanos se convirtió en otra señal de identidad que, aunque fue iniciada con antelación, derivó, en manos de varios de ellos, en una nueva corriente estética denominada Realismo mágico. Como parte de la asimilación de técnicas se usó con mayor frecuencia la alteración cronológica.   La posición del narrador fue tal vez otro de sus particulares atractivos, a veces, a través de varias voces narrativas, como en La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, con tres narradores. Incluso se usó el conocido estilo indirecto, donde se narra lo que alguien más ha contado o leído. Asimismo se acudió al fluir de la conciencia como una variante del monólogo interior con la intención de dejar paso al inconsciente.

Como acontecimiento, el boom estuvo rodeado de ciertas circunstancias que le facilitaron el camino, de las cuales tres son de orden general: por un lado, está el hecho de que a partir de los años sesenta, la red de comunicaciones a escala mundial dio un gran paso con la instalación del primer satélite comercial. En segundo término, se dio la llegada de la llamada economía moderna a Latinoamérica en este periodo, con todo su potencial expansivo. A igual tiempo, como tercera circunstancia, se había iniciado en el nuevo continente una carrera política liberadora, como la Revolución Cubana.  

Después de referir estas circunstancias generales, revisaremos un poco más en detalle los factores particulares que propiciaron el advenimiento del fenómeno del boom. Por un lado, la ampliación en las redes de intercomunicación mundial le permitió a América Latina establecer un mayor y eficiente flujo de información en su propio continente y entre éste y el resto del mundo, con sus consecuentes beneficios. Asimismo, la introducción del concepto de economía moderna trajo consigo un incremento en las transacciones internacionales que potenciaron también la economía del libro. Asociado con ello, el aumento de revistas, suplementos, periódicos, foros, congresos, concursos, premios y toda clase de eventos literarios desarrollados tanto en América como en Europa —unido además a la mayor formación académica de un número creciente de ciudadanos latinoamericanos—, acrecentaron rápidamente el interés por el tema, y por consiguiente, catapultaron al público lector, congregado ahora en una nueva generación de lectores.

Sumado está el hecho de que en España, al verse amenazado el monopolio del mercado literario del nuevo continente por el gran impulso revolucionario cubano a las diferentes formas experimentales de la nueva literatura latinoamericana, a través de la Casa de la Américas, se decidió competir con Cuba apoyando las recientes voces de aquella narrativa que resultaba fresca y novedosa para una España de Franco que, como dice Jordi, “[…] ni sabía ni podía sentirse expresada” (García, 2004: 49).  Apoyo que fue brindado por medio de una campaña publicitaria tan genial como particular, cifrada en la idea de lanzar al mundo una “bomba” noticiosa en la literatura, que contribuyó a la proyección internacional de aquella nueva generación de escritores.     

A este panorama se añade la fuerza arrolladora de las masas públicas agitadas por pensadores e intelectuales que, basándose en los conceptos de subdesarrollo y  dependencia económica, propusieron, con bastante acogida, una identidad latinoamericana. Con ello vino también la aparición de voces creativas en la novelística latinoamericana con propuestas estilísticas innovadoras, algunas de cuyas temáticas, de cierta  manera, tenían que ver con los anhelos del pueblo, o se ajustaban a sus expectativas e identidades, inherentes a la “revolución”.  

Finalmente, haciendo una reflexión detallada, y estableciendo jerarquías e interdependencias entre los factores o causas más importantes del fenómeno, nos atrevemos a afirmar que cada uno de los elementos, denominados en el presente texto como “circunstancias”, conformaron en la realidad más bien unas “condiciones” concretas y particulares que calificaríamos como: únicas, irreemplazables, e irrepetibles, que se propiciaron, por coincidencia, en un lugar y tiempo histórico determinados. Ninguna fue más importante que la otra, y a la vez, cada una dependió en cierto modo de las demás. Por ejemplo: poco ganarían los escritores al dar a conocer sus producciones sin las condiciones sociales y culturales antes referidas. Lo propio ocurriría si sus productos literarios no fuesen novedosos y de buena calidad, en un medio favorable en cuanto a circunstancias culturales. Si no hubiesen sido interesantes como producto comercial, ningún otro país hubiese arriesgado como lo hicieron las editoriales españolas. Por su parte, la divulgación, promoción y comercio no hubiese sido posible a tal nivel, de no haber existido las condiciones tecnológicas apropiadas. Por otro lado, sin los estímulos múltiples recibidos por los lectores, tampoco se hubiese logrado el record comercial obtenido, y así sucesivamente. 

Como idea final, nos atrevemos a decir que, pese a la aparente ligereza de juicio en la siguiente afirmación, el fenómeno del boom de la literatura latinoamericana fue  un producto fundido y fusionado al calor de la coincidencia de múltiples factores, cuyo nombre resulta parcialmente válido, pues en el hecho hubo —como se ha atestiguado— mucho más que el “boom” de una simple oportunidad mercantil.  

 

 

 

Bibliografía:

Donoso, José. (2007). Historia personal del boom. Alfaguara. (p 1-15)
Herra, Mayra. (1989). El “boom” de la literatura latinoamericana: causas, contextos y consecuencias. Universidad de Costa Rica.
Rodriguez Monegal, Emir. (2013). Notas sobre (hacia) el boom II: los maestros de la nueva novela. Fundación Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.
Marco, Joaquín. García, Jordi. (s.f). La llegada de los bárbaros. Una larga celebración. Las letras españolas e Hispanoamérica entre 1960 y 1981. Jordi García. (p. 47-81)
Buitrago, Alberto. (2012). La América Hispan: Lengua y Literatura. Tema 5: La novela de los años 60. El boom. Universidad de Salamanca. España. Cursos internacionales. 



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Una mirada a la literatura latinoamericana... 

From:        eligarciamar
Subject:    Comentario

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No tuve la delicadeza de agradecer al autor #HugoPosar por éste bonito libro, pero nunca es tarde para hacerlo. #CuandoLaNieveCalaElAlma es una historia llena de nostalgia, recuerdos y ambientes que te hacen sentir dentro de la historia. Sigue una línea de la que no te esperas quedar sorprendido, y de repente ¡bum! Te deja sin palabras y diciéndote ¿cómo? Eso no lo vi venir. Ésta es una historia excelente. #Books #Libros #Libri #Colombia #BookTubeColombia #AutorColombiano #Novela #Read #Leer #Leggere #Lecturas #Readings #Letture

Hugo Posar

Acerca de... Continuidad de los parques, de Julio Cortázar


En esta oportunidad traemos a discusión un breve cuento, genial, de mediados del siglo XX y perteneciente al género fantástico, que bien vale la pena disfrutar con atento cuidado. Al final dejaré la primera de dos partes en que he dividido el  comentario del texto. Me gustaría conocer su opinión acerca de este legado que nos dejó el gran Julio Cortázar. Por favor, escriba su punto de vista en el espacio asignado al final del cuento.  


 

"Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante,  lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela".

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Reflexión sobre la visita Papal...


En la reciente visita que el Papa Francisco realizó a la cuidad de Nueva York, tuvimos la oportunidad de verlo, entre sus jornadas, celebrando un homenaje a los caídos durante los atentados del 11 de septiembre, en un acto emotivo que congregó también a líderes de varias religiones.

Me llamó particularmente la atención que, siendo un hecho —en su momento— ocasionado por motivos de índole religiosa, más concretamente, por ideologías extremistas, fuesen precisamente ahora motivos religiosos los que convocaran tal celebración, en bien del perdón y la reconciliación.

Leyendo los comentarios y apreciando las imágenes provenientes de tal congregación, le vienen a uno a la mente varias cosas: primero, que las circunstancias particulares de violencia y falta de hermandad entre los pueblos por las que atraviesa el mundo de hoy, hechos como éste hacen pensar en la factibilidad de la unidad. Segundo, que en definitiva el Papa Francisco tiene un claro poder de convocatoria y reconciliación. Y tercero, que sucesos tan dramáticos y dolorosos como el del 11 de septiembre de 2001, a pesar de alejarse día a día en el tiempo, siguen tan inminentes en la conciencia histórica de la humanidad como si hubiesen sucedido apenas ayer, y no caerán en el olvido. Me atrevo a decir que esta celebración nos muestra que hay una búsqueda clara del camino hacia la fraternidad humana, con muy pocos precedentes, que espero más frecuente en el camino futuro.

 

Opiniones y comentarios sobre

                                      Cuando la nieve... cala el alma

 Comentario de texto. Parte II

Por Hugo Posar


 Solo hay un hecho, que aunque no tiene que ver directamente con el tiempo mismo del relato, quiero en este apartado comentar. Desde el punto de vista de los hechos lógicos, implícitos y consecuentes con la lectura de una novela cualquiera, hay en el cuento de Cortázar algo que no calza muy bien. Quizá obedece a un descuido o una ligereza en la composición. En la segunda línea dice el narrador “…se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes”, luego, más adelante dice: “…la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida”. En otra de las líneas está dicho: “… y se puso a leer los últimos capítulos”. Mi observación es simple, consiste en que normalmente un lector, ya para los últimos capítulos de un libro que lee, tiene clara la trama y más aún los personajes que intervienen en ella. Las frases referidas en el texto pertenecerían, a mi juicio, más a una reacción ante los primeros capítulos, no en últimos.

Otros aspectos que merecen ser resaltados, dada su condición de ser desencadenantes postreros de uno de los mayores valores literarios de cuento,  son los hechos presentados en la novela que lee el personaje. No es un encuentro más entre los amantes para disfrutar las delicias del amor furtivo. Hay en el ambiente de aquella situación varios hechos que sin saberlo el lector (tanto el hombre del sillón verde, como nosotros, lectores secundarios) van develando sutilmente que en la ocasión se vive más bien un preámbulo de un crimen. Frases como “Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias”, no es solo consecuencia del chicotazo de una rama en la cara del hombre, sino un símbolo premonitorio de violencia. A continuación: “… no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta”, y una frase más adelante que dice: “El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada”. Hace suponer que el encuentro es la despedida del hombre para partir a realizar su cometido y quedar libre de ataduras de la tercera persona estorbando entre los dos. A continuación, “Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre”: aquí las serpientes simbolizan los malos sentimientos que acompañan su nefasta relación, el asesinato en manos de él, y la complicidad en las de ella. Por momentos un cargo de conciencia culpa a la mujer, aún así siente que aquello de todas maneras debe suceder: “Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura del otro cuerpo que era necesario destruir”.

Otra frase, “Nada ha sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores”, da muestra de que será un acto bárbaro que han planeado meticulosamente, y perfeccionado con el tiempo. 

Cuando el narrador dice que “A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido”, hace referencia a que el tiempo apremia, y el plan está listo para ser llevado a cabo estrictamente en tiempo y espacio previsto, y debe comenzar a ejecutarse en ese mismo instante.  

Y a partir de allí, en el segundo y último párrafo del cuento, es que comienza el desenlace, que pasa aún insospechado por lector primario y secundario. “Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no debía estar a esa hora, y no estaba”, es una mera confirmación de un plan repensado y revisado hasta la saciedad y está dando el resultado que esperaba.

Al leerse “Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer…”, continuando con la descripción precisa de los diferentes espacios de la casa, nos confirma, al hombre del sillón y a nosotros lectores finales, la certeza de que ha entrado a la casa de la mujer en busca de su marido. Denota también el estrés que conlleva cometer tal acto. “Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano…”, hasta aquí llega el relato de contexto lógico y secuencia normal, que cualquiera hubiese de entender.

“…la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela”, solo aquí es donde desaparece el lector primario para volverse protagonista de la novela que él mismo lee, y el lector secundario (nosotros) quedamos deslumbrados con la fantasía de la fusión de realidad y ficción.  

Como conclusión podemos decir que este cuento permite hacer un cuestionamiento de la razón y de los esquemas convencionales de pensamiento. El juego interno del tiempo, espacio físico y la historia principal de que trata al unirla con la presentada en el cuento. La ruptura del orden cronológico y espacial saca al lector de su punto de vista convencional.

 Como he dicho a lo largo de este comentario, lo realmente fantástico del cuento ocurre  en las dos últimas líneas del relato. Allí es donde radica, a mi juicio el poder y el valor literario mayor del texto.  

Name:  SLozada
Subject:  Comentario
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En esta obra se percibe la influencia literaria de Gabriel García Márquez, además de contar con un léxico y descripción exquisita. En la narrativa se cuenta y describe al detalle las diferencias culturales, el contraste de calidez y frialdad de la población en los diferentes lugares donde se desarrollan los hechos. A pesar de que son situaciones de migración diferentes las de los personajes principales, son factores adicionales que agravan o alivianan los sentimientos implícitos de tristeza, temor y soledad que están atados al inmigrante y hacen que el sentimiento de "pertenencia" en un nuevo hábitat sea más fácil o difícil. Al principio la narrativa es un poco confusa porque no menciona ningún nombre de personajes. Da la impresión de que fuera una reflexión propia del autor. Felicito al autor por su dedicación y atención al detalle, logrando crear una gran obra con la que identifica plenamente la situación de los inmigrantes, no importa su nacionalidad, ni sus razones de migración. Recomendadísimo!!!!

 

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Comentario de texto. Parte I
Por Hugo Posar

En primer término hay que decir que Julio Cortázar es uno de los escritores más reconocidos del siglo XX, perteneciente al Realismo Mágico, y sus cuentos, como ya dije, al género fantástico. El cuento que nos ocupa se introdujo en la segunda edición del libro Final de juego, editada en 1964. Partiendo de la realidad cotidiana, Continuidad de los parques finaliza abruptamente en lo fantástico. Cortázar posee una gran facilidad para fusionar la vida corriente, con una situación que de repente se vuelve fantástica.

El tema es algo simple. Se trata de un hombre que al desocuparse de sus actividades económicas, busca la tranquilidad de la lectura de una novela que adelanta, en el sosiego de su casa de campo. Al final, la novela que lee llega a formar parte de su realidad presente en solo dos cortas frases.

El relato está hecho todo en tercera persona. Es contado por un narrador omnisciente que conoce perfectamente todo, los sentimientos y gustos de los personajes, cada hecho que sucede, y hasta los que van a suceder, resaltando con esmero en el texto cada idea, cada situación que le interesa quede dando vueltas en la mente del lector, y que luego utilizará para darle corte abrupto al relato, volviéndolo repentinamente fantástico y circular. El narrador se mantiene siempre al margen de los acontecimientos. No cabe duda de que cada párrafo, cada frase, cada palabra escrita en él tiene un propósito específico, del que solo a través de una lectura atenta y repetida se dará cuenta el lector. Está elaborado con la tracción típica de un cuento, en un acontecer de acciones que normalmente, en manos de otro relator, seguro pasarían sin la tensión creada por Cortázar.

El narrador va más allá de controlar lo que ocurre en la casa de la finca, escenario básico de los acontecimientos del cuento: conoce también la historia, los sentimientos y el devenir de las acciones que suceden y sucederán a los personajes de la novela que está leyendo el hombre sentado en el sillón, hasta que da la estocada final al lector.

La narración se lleva a cabo a veces en tono objetivo, “…dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde…”, “…se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto”; así como en otras mezcla lo objetivo y lo subjetivo: “… y a la vez  que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles”.  

La estructura del cuento puede, en mi opinión, dividirse en tres momentos. El primero data desde algunos días previos a iniciar el relato mismo, cuando había empezado a leer la novela, hasta cuando llega el hombre a la casa de la finca y discute algunos asuntos con su mayordomo. En el segundo momento el hombre reasume la lectura en las condiciones en que le agrada hacerlo, y se entera uno —en calidad de lector— de la trama y los primeros hechos que presenta la novela que él lee. El tercer momento se desata en las dos últimas líneas del relato.

En relación con el personaje central, se recibe desde el comienzo del cuento la impresión de ser un hombre adinerado. Aunque no se refiere a su edad, la imagen que proyecta deja entrever que quizá es un hombre mayor, que tiene a alguien que le ayuda en la atención de  sus negocios, y que le gusta la lectura. Por su actitud ante la novela que lo ocupa, deja percibir un ser pasivo y pacífico ante la lectura. Le gusta que lo absorba, en vez  de absorberse en ella y trabajar para entenderla.  Tal vez busca en el libro una pausa a su vida cotidiana, que se supone muy activa por su condición de negociante. Le agrada sentirse cómodo, sin interrupciones a sus encuentros literarios: “Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como un irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer”. Posee ya unos hábitos para sus momentos de descanso, reforzados a lo mejor a través de los años. Los otros dos personajes: el hombre en la cabaña del monte y su amante (personajes de la novela que lee) son secundarios, pero ganan especial importancia en las dos últimas frases del cuento, al dar una salto fantástico del papel del libro a la realidad del lector sentado en el sillón de terciopelo verde.

La cronología del relato es lineal, un suceso lleva al siguiente, y así hasta el final. Es como si se desenrollara ante nuestros ojos un carrete que al final se hace abruptamente corto. A través de ese presente se comentan sucesos pasados recientemente en la vida personal del personaje principal, como por ejemplo “Había empezado a leer la novela unos días antes”, “Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro…”. Luego ingresa en la lectura y se deja llevar del relato en medio de un presente en su entorno que, deja saber, controla con total tranquilidad.

En los sucesos presentados en la novela que lee, el narrador maneja el tiempo pasado, pero un pasado de ocurrencia muy reciente, casi presente. La voz del narrador va un paso delante del suceso que cuenta: “fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte”. De ahí en adelante el discurso narrador utiliza términos como: entraba, llegaba, restañaba, rechazaba, esperaba, etc., describiendo una escena intensa entre los amantes. Y ese mismo presente que cuenta la novela, incursiona en el presente del lector, momento en que termina el cuento. Precisamente, hay un llamado que es sutil, y por tanto el lector externo de cuento (nosotros) pasamos inadvertido en la primera lectura: tanto en el cuento como en la novela que lee el hombre en el sillón: está anocheciendo. En el cuento: “… más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles”, mientras que en la novela se hace una referencia sencilla: “Empezaba a anochecer”.